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Durante más de sesenta años, la comunidad de Quintero y Puchuncaví ha estado expuesta a contaminantes . Lo que comenzó como un polo industrial prometido como desarrollo, se convirtió en un laboratorio tóxico a cielo abierto. Hoy, niñas y niños siguen cayendo en las aulas, con jaquecas, mareos, vómitos y desmayos, mientras los responsables repiten los mismos discursos de siempre.

Esta campaña nace desde la indignación y la empatía. Desde la voz y letra de una niña intoxicada en las últimas semanas, que le escribe al país y a las autoridades para decir BASTA. Porque no se puede seguir normalizando que la infancia pague el precio de un crecimiento industrial insostenible. Porque no son números, son personas, son niñas y niños. No son “episodios aislados”, son vidas enteras vulneradas por la negligencia y abandono político, ambiental y social.


¿Qué exigimos en esta petición?

Pedimos al Gobierno acciones urgentes para proteger a niñas, niños y familias de Quintero, Ventanas y Puchuncaví:
  • Que de forma inmediata, cada vez que una persona, especialmente niñas, niños y adolescentes se intoxique por episodios de contaminación, se detenga el funcionamiento de las empresas contaminantes del complejo industrial. 

  • Que las autoridades de salud tomen medidas reales y concretas, tales como diagnóstico claro, seguimiento permanente de los casos, contar con más especialistas y tratamientos específicos para las personas afectadas y capacidad para responder a emergencias sanitarias.

  • Saber exactamente qué sustancias están enfermando a la gente y dañando el aire, el suelo y el agua.

  • Hacer estudios para identificar con claridad qué gases, elementos y compuestos producen TODAS las industrias de la Bahía.

  • Traslado inmediato de la población más vulnerable cada vez que ocurra un nuevo evento de contaminación.